¡Qué escape!, por Darcy Mell

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Cuentos de Noche de Brujas 
por Darcy Mell

¡Qué escape!
En un lugar que no me acuerdo, me contaron que dos hermanitos, Germán y Noelí, se escaparon de su hogar…
Estaban cansados de ir a la escuela y de estudiar, por eso… una noche, mientras sus padres dormían, decidieron huir….
Comenzaron a caminar hacia el Norte…
-¿Estás seguro de que es por ahí? –preguntó Noe a su hermano
-¡Sí!… no sé… pero debemos seguir.
-¿Y si mejor nos quedamos en casa y nos portamos bien? –dijo Noelí tratando de convencerlo
-¡No! Imposible, en cualquier lugar estaremos mejor, ya vas a ver –aseguró
Los niños siguieron caminando. En eso Noelí se acordó de un cuento en el que dos hermanos dejaban rastros de pan para poder volver a su casa y dijo:
-¿Qué pasa si nos perdemos para siempre y no vemos nunca más a mamá y a papá?, ¿por qué no nos marcamos el camino con…
-¡¿Con pan?! –interrumpió Germán burlándose
-No, los pájaros se lo comerían como en el cuento. Pero podemos dejar pistas con piedritas…
-¡Buena idea! –aceptó Germán- aunque ya verás que no tendremos que volver jamás.
Mientras seguían viaje hacia quién sabe dónde, la noche comenzó a mostrarse, oscureciéndose cada vez más. Los niños no podían ver nada; por eso  decidieron tomarse de las manos para no separarse.
-¿Germán? –dijo Noelí
-¿Qué pasa Noe?
-Tengo frío… y escucho ruidos extraños…
-¡No es nada! (contestó Germán), calmate, es que no conocés este lugar, ¿o tenés miedo?
-¿Miedo? –el viento se escuchaba cada vez con más fuerza, y además había comenzado a llover
-¡Sí, miedo! –dijo Germán con voz más fuerte
-Es que una vez escuché que…
-(Interrumpiendo) ¡Sí, ya sé, seguro que escuchaste en otro cuento que en las noches frías y lluviosas como ésta, cuando los nenes están solos aparecen las brujas
-¡Sí!… ¿cómo sabés? –se atrevió a decir Noelí con una vocecita cada vez más débil
-¡Es que todo lo sacás de los cuentos… y los cuentos son sólo cuentos, mentiras, nada más –aseguró
-Pero… es que si uno repite la palabra bruja tres veces estando sólo niños, sin adultos, ellas aparecerán para comerlos o quién sabe para qué.
-¡Qué pavadas! Ja, ja, ja, ja, BRUJA, BRUJA, BRUJA… ¿ves que no pasa nada?
Un silencio ensordecedor casi desmaya a Noelí , que del pánico no podía ni pronunciar palabra.
-¡Lo dijiste!, ahora no tendremos escapatoria. Alguna bruja vendrá por nosotros y nos matará…
Los truenos y los relámpagos parecían anunciar esa fatalidad… Las brujas ya estaban en camino.
-¿Dónde nos esconderemos? ¿Por qué no nos habremos quedado en casa? –opinó Noelí
-Shh shhh shhh, silencio, vos tenías razón, que tonto fui…. Perdoname por haberte traído aquí (se lamentó Germán con sinceridad)
-¡Basta! Pensemos qué podemos hacer para escapar de las brujas –expresó Noelí
-La especialista en cuentos sos vos, yo no puedo razonar con tanto miedo –argumentó Germán
-Está bien –asintió Noeli-. Las brujas son feas, malas, hacen hechizos, tienen las manos con guantes
-Además (continuó Noelí), las brujas no parecen brujas, porque tienen tantos poderes que pueden engañar a cualquiera.
-Entonces estamos perdidos , porque aquí nadie nos va a ayudar…
En eso una mujer mayor se acercó a los niños y con un tono dulce les preguntó:
-¿Qué hacen dos niñitos “tan pequeños” y “tan lindos” solos en un lugar “tan” feo y “tan” peligroso?
Entonces Germán y Noelí se miraron fijamente y pensaron… ¡Seguro que es una Bruja!
-¿Qué pasa que no hablan, les comió la lengua un ratón? Ja, ja, ja –dijo riéndose sin parar
Haciéndose el fuerte, Germán se atrevió y preguntó:
-¿Qué hace una mujer “tan” mayor sola en un lugar tan, tan… (no encontraba palabras pero la viejita interrumpió)
-¡Tan embrujado!
-¡Déjenos ir, no le diremos a nadie que aquí vive una bruja!
-(Enojada) ¿Por qué debería tener compasión con dos niños “tan” insolentes como ustedes?
En eso, un pajarraco, parecido a un búho, se le acercó a la mujer y se posó en su hombro.
-¡Por favor, no nos mate, haremos lo que usted nos pida (rogaron aterrorizados)
-En primer lugar los llevaré a mi casa, deben secarse y comer algo o se enfermarán –dijo
-Estamos perdidos, ya nos atrapó, ahora nos engordará para comernos o nos convertirá en sapos o….
-¡Basta Noelí Debemos pensar cómo combatir a esta bruja, ¿acaso el bien no es el que siempre vence?
-No sé, esto debe ser una pesadilla
-¡Apúrense! –ordenó la mujer
Caminaron los tres unos pasos y llegaron a una cabaña, bastante linda por cierto, no parecía de bruja…
Pero como las brujas engañan, ésta podría ser la casa donde la bruja los encerrará.
-¡Escapemos Noe, huyamos mientras hay tiempo!
-No Germán –respondió- No hay nada que podamos hacer, porque con sus palabras mágicas nos hará lo que quiera… ya nos atrapó, se acabó todo.
En eso, la señora mayor escuchó estos comentarios y dijo indignada:
-¡No lo puedo creer! Mi pájaro se escapó porque le tiene miedo a los truenos y cuando salgo a buscarlo, en medio de esta lluvia y con este frío, los encuentro a ustedes dos, solitos y desamparados, les ofrezco mi casa, mi ayuda, mi comida, mi hospitalidad… y ¿así me pagan?, llamándome Bruja.
-¡Qué alivio! –dijo  Germán- Estaba seguro de que era una bruja.
-¡Estamos salvados! –exclamó Noelí feliz- Mañana volveremos con papá y mamá.
-¡Seguro, seguro! -dijo la mujer- y cerró la puerta tan fuerte que no sé qué pasó…
Se escucharon risas y más risas y a los niños nadie más los vio.
                                                                                                                           Darcy Mell

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