2 de abril de 2012, DIA INTERNACIONAL DE LA LITERATURA INFANTIL, 

Recordando a Hans Christian Andersen 

La hucha 

Hans Christian Andersen 

Se inicia el cuento: 

“ El cuarto de los niños estaba lleno de juguetes. En lo más alto del armario estaba la hucha; era de arcilla y tenía figura de cerdo, con una rendija en la espalda,naturalmente, rendija que habían agrandado con un cuchillo para que pudiesen introducirse escudos de plata; y contenía ya dos de ellos, amén de muchos chelines”. 
Los juguetes, desvencijados, juegan a ser personas y preparan una escena para el teatro de títeres. Muestran una sola cara, la externa, mejorada. La cara interna que no se ve, queda deteriorada. Bailan, saltan, se divierten, se destrozan. La hucha cae y se rompe totalmente. Sus dueños, personas reales, tiran todo a la basura. Sólo reponen a la hucha, adquieren una nueva. 
El sentido de este cuento trasciende los siglos y, sin dudarlo, la creatividad de Hans Christian Andersen atraviesa los tejidos de nuestra vida, la social y la individual. 
El ahorro representado por la hucha, acompaña el tiempo, es de actualidad y las interpretaciones pueden multiplicarse sin fin. 
Una nos muestra que tenemos dos caras. La exterior, la que ven los demás. La otra es sólo nuestra, íntima. 
La vida nos sorprende y, claro, trabajar nuestro interior suele ser tarea difícil. 
Entonces nos perdemos en el mundo y mejoramos la cara que vemos en nuestro espejo, tal vez nos engañamos. La alcancía se rompe, hay una nueva y…leamos cómo finaliza el cuento: 
“ no tenía aún ni un chelín en la barriga, por lo que no podía matraquear, en lo cual se parecía a su antecesora: todo es comenzar, y con este comienzo pondremos punto final al cuento”. 

Comentario realizado por Paulina Uviña. 
2 de abril de 2012 

Nota: matraquear: hacer ruido continuado y molesto con la matraca (Diccionario de la RAE)

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