Primer entrevista: Verónica Sukaczer

Verónica Sukaczer nació en la ciudad de Buenos Aires en 1968. Estudió la carrera de Periodismo y se dedicó, en medios nacionales y diversas revistas, a escribir artículos, notas y entrevistas para los más chicos. Al mismo tiempo comenzó a escribir sus primeros libros, también para chicos y jóvenes. “Periodismo” y “Alas para la Paloma”, texto con el que ganó el Primer Premio del concurso Colihue de cuentos para chicos 1992 fueron sus primeras obras. Desde entonces no dejó de escribir. Su obra alterna cuentos y novelas, ciencia-ficción y humor, realidad y fantasía. Ha publicado, entre otros, los siguientes títulos: “Nunca confíes en una computadora” y “Nunca salgas desconectado”, “Hay que ser animal”, “La cena del dinosaurio”, “El probador de espejos”, “La última palabra” y “El inventor de puertas”. Su obra ha sido premiada en diversos concursos.

Los invito a conocer a una joven escritora argentina, que sabe crear momentos súper divertidos, cotidianos o cercanos a sus lectores. Con una amplia lista de libros publicados, recorre un camino muy interesante.
Maria Fernanda
 1) ¿Cuándo decidiste escribir para el público infantil, porqué?

Comencé escribiéndole cuentos a mi prima Carla, que a los 5 años contrajo leucemia. Escribía desde hacía bastante tiempo, pero todavía no había encontrado mi voz, y más que nada iba buscando mi estilo copiando un poco a quienes leía y admiraba. Algo del absurdo de Cortázar, otro poco de realismo mágico, una cuota bradburyana, y así. Cuando comencé a escribirle cuentos a Carla, por el solo hecho de entretenerla un rato durante sus tratamientos o internaciones, fue que descubrí que allí, en las historias para chicos, yo era por fin yo, podía crecer, me sentía a gusto, me divertía muchísimo y cada texto motivaba otros escritos. Desde entonces nunca dejé de escribir para chicos.

2) ¿Recuerdas algún libro que haya marcado tu niñez?

Muchos, y creo que todos merecen compartir el primer, por el hecho de que cada uno lo leí en un momento distinto. Empiezo por Tinke-Tinke, de Elsa Bornemann y Las torres de Nüremberg, de Sebastián Tallon. Sigo por Cocorí, de Joaquín Gutiérrez, los de Papelucho de Marcela Paz, y otra vez Bornemann con El libro de los chicos enamorados. Luego todo Louisa May Alcott, Violeta, Jane Eyre, Heidy, y demás niñas sufridas. Y una serie que me fascinó en su momento, la del personaje Anne Shirley, de L.M.Montgomey. Y el libro que cerró mi infancia, en cuanto a lectora de ese tipo de temáticas e inauguró mis lecturas adultas, fue sin duda Fahreinheit 451, de Ray Bradbury.

3) Se escucha mucho la frase “los niños no leen” ¿Qué puedes decirnos sobre ese tema, estás de acuerdo?

Sí y no. Creo que los chicos de hoy en día tienen demasiado para elegir (tele las 24 horas del día; compu con todo lo que eso implica: juegos y redes; demás consolas de juegos; a veces exceso de actividades extraescolares y, encima, la presión de que tienen que tener vida social), y en medio de todo eso es difícil encontrar el momento de tranquilidad que precisa la lectura, elegir libros que les gusten entre tantísima variedad, y no distraerse con la tele o la computadora. Creo que, como siempre, leen los chicos a quienes les gusta leer, y no leen los que no encuentran placer en el acto de la lectura.
4) ¿En qué género te sientes más cómoda? ¿Por qué?

Soy cuentista desde siempre y en el cuento me siento como en casa. Pero trabajé muchísimo para “que me saliera” escribir novela, no por presiones del mercado ni nada por el estilo, sino porque realmente quería escribir novelas. Ahora creo que puedo dominar ambos géneros, y decidir entonces cómo contar cada historia.

5) ¿A la hora de escribir, seleccionas el tema, según la moda, según la demanda o algo más te influye a tomar un tema?

Escribo la historia que tengo ganas de escribir, y que en general surge de algún otro escrito. En el caso, por ejemplo, de El probador de espejos, la frase motivadora salió de una canción de Ismael Serrano que dice, justamente, “quisiera ser (…) probador de espejos”. La última palabra se me ocurrió cuando leí una frase de Steven Pinker que cierra la novela y que prefiero no divulgar porque entonces se perdería la sorpresa. Como último ejemplo va El inventor de puertas que nació de un mail que me envió mi mamá que contaba la historia de los apellidos judíos. Siempre hay un disparador más o menos reconocible, que en nada tiene que ver con modas o demandas.

6) ¿Cómo te parece que los adultos podemos orientar a los chicos a elegir sus lecturas? Antes se les imponían pero ahora se incentiva “el criterio del lector infantil”

Antes que nada tengo que decir que yo no soy especialista en promoción lectora ni trabajo en el tema y que solo me tomo el atrevimiento de escribir las historias que tengo ganas de escribir. Así que mis opiniones sobre el tema no deben leerse como verdades. Dicho eso, creo que los adultos no podemos orientar demasiado, y que el único secreto es que se encuentre un chico, en el momento justo, con el libro indicado. Allí es cuando se produce la magia. Y eso sucederá de forma espontánea o en el aula con un libro elegido por el docente. No importa el cómo.

7) ¿Crees que la “literatura infantil y juvenil” existe o piensas que la literatura es una sola? ¿Por qué?

No tengo idea. A mí no me preocupan las etiquetas mientras no generen situaciones equivocadas (creer, por ejemplo, que la literatura para chicos es “menos” literatura que la dirigida para adultos). Lo que yo sé a la hora en que me siento a escribir, es que las historias para chicos como las historias para adultos me dan el mismo trabajo, que las escribo con el mismo placer y dedicación, que las corrijo obsesivamente de la misma manera. Pero no escribo igual si lo hago para chicos que si lo hago para adultos, y creo que hay temas que a los chicos no van a interesarles o que no pertenecen a su mundo, y viceversa.

8) Eres una escritora especialmente divertida, tus textos siempre sacan sonrisas por tus ironías y juegos de palabras. ¿Crees que este recurso es importante en los cuentos para chicos?

¡ Gracias por lo que me toca! Fue para mi un aprendizaje, en primer lugar, aprender a reírme y aprender a hacer reír, y lo disfruto enormemente. Creo que el humor es importante en todos los aspectos de la vida, incluso en los más difíciles o duros o dolorosos. Que nos saca adelante, que nos une, que nos ayuda a veces a cambiar de perspectiva. Y creo que todo se puede contar con humor. En la vida y en la literatura.

9) ¿Qué nos puedes contar sobre el trabajo que realizas con niños sordos?

Como sabés yo tengo una hipoacusia severa a profunda. Lo cual significa que escucho muy poco pero me las arreglo bastante bien con el uso de un audífono en el único de mis oídos que ha sobrevivido. El otro está fuera de uso. Pero claro que eso me limita en muchísimos aspectos de la vida, es algo contra lo que tengo que luchar a diario, y si algo me salvó siempre fue la lectura. Crecí creyendo equivocadamente que todos los chicos sordos leían como leía yo. Descubrir, hace pocos años, que no era así, que los chicos sordos de nacimiento no tienen acceso a la lectura, fue un gran cimbronazo, y de allí surgió la posibilidad de estudiar Logogenia, que es un método de desarrollo de la comprensión lingüística. Trabajé un poquito con chicos, con este método, pero lo que hago ahora es explicarle a los adultos, sobre todo docentes, que tienen a su cargo chicos con dificultades auditivas, por qué estos chicos no entienden lo que leen y no logran avanzar en los estudios. Aunque parezca mentira pocos adultos, y hablo de padres, docentes y hasta profesionales que tratan a chicos sordos conocen esta problemática y por eso me parece fundamental explicar sus fundamentos.

10) Siendo una escritora de lij, exitosa, divertida y luchadora, con una familia y que haces lo que te gusta a pesar de tu dificultad auditiva. ¿podrías dejar un mensaje a los que se rinden antes de empezar? ¿A los chicos que dudan en seguir sus ganas de escribir o de hacer cualquier cosa por tener alguna capacidad diferente?

Mmm… creo que las experiencias de vida son intransferibles, y aunque a todos nos hace muy bien descubrir a otros como nosotros, que debe sortear similares dificultades, el resto depende de cada uno. Al final y siempre, cada uno está por su cuenta. Esto viene a cuento de que yo fui una obsesiva del conocimiento desde muy chica, quería saberlo todo, quería ser la mejor (mis hijos dicen que soy toda una “nerd”) y si bien era –y soy- increíblemente insegura en muchísimos aspectos, tenía la intuición de que podía escribir bien. Y eso fue lo que me sostuvo. Creí en mí en cuanto a la literatura, y me banqué rechazos de editoriales pero no por eso dejé de presentar mis escritos. Luego de cada NO volvía a leer mis cuentos, corregía, cambiaba, mejoraba, estudiaba y todo eso me fue ayudando a escribir mejor y a ponerle el cuerpo a toda esa cosa incómoda de presentar tu libro siendo una total desconocida y esperar, con paciencia absoluta, meses y meses por una respuesta. Ahora… yo no sé si el que yo le diga a otro “no te rindas” le servirá de algo. Son palabras nomás. Les digo a mis hijos todo el tiempo “ordenen, estudien” y tampoco sirve de mucho, pero sí creo que si alguien desea mucho algo y se esfuerza, puede lograrlo, sean cuales sean sus circunstancias.


11) ¿También escribes para los más grandes? ¿Y puede ser que estas incursionando en la edición? ¿Nos cuentas un poquito?

Escribí un libro de cuentos para adultos, Mal de familia, con mucho humor negro y sátira, que fue publicado por Ediciones de la Flor. Y desde comienzos de este año soy la coordinadora editorial de una nueva editorial, Elevé Ediciones Juveniles. Allí puedo volcar todo lo que aprendí en veinte años de carrera como escritora y como periodista. Y de verdad me encanta. Estoy a cargo de la selección de los textos literarios que se publican, y desde allí me ocupo de trabajar con el autor, el diseñador, el corrector y el ilustrador para que el libro sea el mejor libro.

Muchas Gracias Verónica!!!

Editora de Léeme un Cuento.com.ar y Coordinadora de prensa de AALIJ
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Fuente original:
http://www.leemeuncuento.com.ar/Entrevista-Veronica-Sukaczer.htm

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