Ciclo de Entrevistas de Maria Fernanda Macimiani©

Editora de Léeme un Cuento.com.ar e Integrante de prensa de la AALIJ

montoya

Víctor Montoya nació en La Paz, Bolivia, en 1958. Su infancia transcurrió en la población minera de Siglo XX-Llallagua, al norte de Potosí, escenario constante de su mundo literario. Durante períodos de vivencias dolorosas por su pensamiento político, escribió su primer libro. Al tiempo fue exiliado a Suecia donde ha cursado diversos estudios que hacen que sus investigaciones, trabajos literarios o críticas sean de una calidad elevada y respetada. Ha publicado muchos libros, ha recibido premios y reconocimientos por su rica obra y por su colaboración constante con la literatura en general.

Hay mucho por conocer de este escritor tan especial, generoso con los que trabajamos en la promoción de la lectura y escritura, brindando sus conocimientos para el disfrute y aprendizaje de los lectores.

En esta entrevista nos permite profundizar en su mundo de superación y fuerte relación con la literatura.

M. F. Macimiani

 

1) ¿Cree que la violencia que ha vivido en su niñez, lejos de llevarlo a sueños oscuros, lo ha acercado a la fantasía como un buen escape de esos momentos?

 

– Las experiencias traumáticas de la infancia no sólo constituyen pesadillas en la existencia humana, sino que también pueden ser experiencias que estimulan la fantasía, porque la fantasía tiene la magia de transportarnos, en las alas de la imaginación, a otras latitudes y realidades fascinantes que nos permiten aliviar los dolores del cuerpo y el alma. Con esto no quiero justificar la violencia ni los atropellos contra los niños. De todos modos, en mi caso, no cabe duda de que los malos momentos que viví en mi infancia, forman parte de mi apreciación cognitiva y mi creación literaria.

 

2) La pregunta inicial para conocerlo sería: ¿Cuándo sintió deseos de escribir sin que sea por el mandato educativo? Pero en su caso agrego: ¿Fue la rebeldía juvenil y las injusticias vividas las que despertaron en usted, como impulso, la escritura?

 

– Cuando descubrí que existían joyas literarias que no estaban contempladas en los libros de texto del sistema educativo. Y, por supuesto, la rebeldía de mi adolescencia contra las injusticias sociales y las discriminaciones raciales fue uno de los móviles que impulsó mi interés por la literatura. De hecho, mi primer libro de testimonio, «Huelga y represión», lo escribí estando en la cárcel como prisionero político. Por eso mismo, siempre pensé que escribo más por una necesidad existencial que por asumir una pose de intelectual

 

3) ¿Hay algún libro que haya marcado su niñez? ¿Recuerda cuál?

 

– Debo reconocer que durante mi niñez, por las razones socioeconómicas propias de una familia de extracción humilde, no tuve acceso a la literatura infantil. Sin embargo, recuerdo que las revistas de series, como «El Llanero solitario», «El Zorro», «Batman» y otros, despertaron mi interés por la lectura, puesto que de alguna manera me identificaba con los personajes justicieros, casi siempre enmascarados, que se enfrentaban al despotismo de los poderosos en defensa de los más débiles y desposeídos.

 

 

4) Es común escuchar que “los niños no leen”. ¿Qué piensa sobre esta frase? ¿Cree que los adultos valoran, como medios para la lectura, los soportes digitales que los chicos utilizan cada vez más?

 

– No comparto la opinión generalizada de que «los niños no leen» o que hoy leen menos que antes; al contrario, pienso que las nuevas tecnologías de la informática han permitido que los niños tengan mayor acceso a la literatura digital, que no conoce fronteras y les llega a todos por igual. Incluso los videojuegos se han convertido en instrumentos que, a diferencia de los libros de texto, estimulan mejor el hábito a la lectura. Es decir, estoy convencido que hoy se leen más los libros digitales que los libros en soporte papel que, por su elevado costo y los dictados de la mercadotecnia editorial, son verdaderos artículos de lujo, a los cuales tienen acceso sólo las capas privilegiadas de la sociedad.

 

5) ¿Qué libros de su autoría recomendaría para la biblioteca de los chicos? ¿Por qué?

 

– Aunque parezca extraño, nunca cultivé la literatura infantil y juvenil, al menos nunca pensé en este sector de los lectores a la hora de escribir mis libros. Parto del principio de que un libro destinado a los pequeños lectores, quienes serán luego los grandes lectores de la gran literatura universal, no puede ser cualquier mamotreto, que lleva el nombre de «literatura infantil», sino una obra que reúna varias condiciones éticas y estéticas, capaces de superar sus expectativas y estimular su fantasía, y que esté escrita desde la perspectiva emocional, intelectual y lingüística de los niños, porque a ellos no se les puede meter gato por liebre. Por eso mismo, admiro a los escritores que ocupan su tiempo, energía y talento en la creación de auténticas obras literarias que llevan el nombre, con mayúsculas, de Literatura Infantil y Juvenil. A pesar de estas consideraciones, creo que varios de mis cuentos pueden ser leídos por los niños y jóvenes, sobre todo, aquellos en los cuales explayo temas humanos universales y juego con la imaginación de los lectores.

6) ¿Su experiencia de vida le permite transmitir valores en sus trabajos literarios?

 

– Claro que sí. Toda obra literaria refleja, de una manera consciente o inconsciente, las experiencias y la escala de valores inherentes a la vida del autor. En cada obra, en cada personaje o situación narrada, es posible rastrear los pensamientos y sentimientos profundos de un escritor, quien no es una máquina insensible, sino un ser humano como cualquier otro, que tiene ganas de transmitir y compartir sus ideas y experiencias de vida.

 

7) ¿Qué lo lleva a elegir los temas para sus obras, escribe según la moda, según la demanda o algo más influye en esa decisión?

 

– Yo elijo los temas en absoluta libertad. Nunca me dejé arrastrar por las corrientes de moda ni los caprichos de una casa editorial, que impone ciertos temas según las demandas del mercado. Además, estoy convencido de que, muchas veces, no es tanto el escritor quien elige los temas sobre los cuales va a escribir, sino que son los temas los que eligen a su escritor. El lector, que no es ningún idiota, descubre fácilmente cuando una obra es auténtica, escrita con el alma y el corazón, y cuando está escrita por encargo de un editor mercantilista, que funciona según la normativa de la oferta y la demanda.

 

8) Sus investigaciones sobre literatura son un gran aporte para estudiantes y docentes. ¿En qué tema ha trabajado últimamente? ¿Puede adelantarnos una pequeña síntesis del mismo?

 

– Es cierto, mi libro teórico «Literatura infantil. Lenguaje y fantasía» es un material útil para estudiantes, docentes y padres de familia. En realidad, se trata de un libro que, tras un riguroso estudio sobre el tema, aborda varios aspectos relacionados a la literatura infantil y juvenil. En la actualidad, y como es natural, estoy trabajando en la bio-bibliografía de los autores bolivianos, cuyas obras, en los diversos géneros, forman parte de ese cofre literario destinado a los niños y las niñas.

9) Hay distintas opiniones sobre si la “literatura infantil y juvenil” existe en si misma o si la literatura es una sola. ¿Cuál es su mirada al respecto?

 

– A diferencia de la opinión sostenida por muchos lectores y escritores, parto del criterio de que sí existe una literatura infantil y juvenil, debido a que el niño, a diferencia del adulto, tiene un desarrollo intelectual, lingüístico y cognoscitivo que es muy propio de su edad. Si antiguamente se usaban para los niños, como material de lectura, los mismos libros que estaban escritos para los adultos, con un código lingüístico complicado y un censo-moral intrincado, era porque no existían, como en la actualidad, las mismas consideraciones psicológicas y pedagógicas en torno a la infancia; es más, considero que los niños tienen derecho a contar con una literatura que estimule su fantasía y se ajuste a cada etapa de su desarrollo integral, porque no es lo mismo darle a leer a un niño «El Quijote de la Mancha» que «Harry Potter», por citar un ejemplo.

 

 

10) Como especialista de lij ¿Cree que es positiva la gran movida de Promoción de la lectura, que se está dando estos últimos tiempos? Me refiero a propuestas como Talleres, Encuentros narrativos, Ferias, Exposiciones, Actividades, Medios virtuales e impresos sobre el tema.

 

– Toda actividad y promoción de la literatura infantil y juvenil, ya sea por parte de las instituciones estatales o por parte de las iniciativas privadas, tendrá siempre una buena acogida entre los interesados por establecer la importancia que reviste la literatura destinadas a los niños y jóvenes. Por otro lado, pienso que debe ser una de las prioridades del Ministerio de Educación y Cultura promover y financiar estas actividades que forman parte de las convenciones y declaraciones sobre los derechos de los niños.

 

 

11) ¿Qué cree que aportan las Academias Nacionales de Literatura Infantil y Juvenil como la que usted integra en su país?

 

– El aporte de las Academias Nacionales de Literatura Infantil y Juvenil es invalorable y juega un rol vital en la cultura de nuestros pueblos. Las Academias se encargan de registrar las obras publicadas, defender los derechos de los autores y difundir lo mejor de esta literatura en las instituciones educativas. En Bolivia se han dado pasos gigantescos en los últimos años, gracias a la inquietud de un grupo de escritores, en su mayoría escritoras, que asumieron la responsabilidad de dar a conocer todos los avances en este contexto de la cultura nacional. Publican mensualmente el «Boletín Vuelan, vuelan…», impulsaron la Primera Feria del Libro Infantil y Juvenil en 2012 y están en contacto permanente con las Academias de otros países.

 

12) ¿Qué proyectos o actividades actuales quiere compartir con los lectores de Léeme un Cuento?

 

– «Léeme un Cuento», que es una importante publicación digital que llega a muchísima gente tanto dentro como fuera de Argentina, me dio una excelente cobertura desde hace tiempo. Estoy agradecido a la editora, María Fernanda Macimiani, quien no escatimó esfuerzos en publicar mis textos, que hoy son parte de la bibliografía en algunos estudios realizados sobre el tema que nos concierne. Por lo demás, apenas tenga proyectos o actividades en marcha, se los haré conocer oportunamente, a modo de compartir con ustedes el maravilloso mundo de la literatura infantil y juvenil.

 

 

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